Este viernes 7 se viene SAAD en el Mac Salta, a las 20.30. SAAD es un sistema que pretende jugar en el límite dos políticas que se enfrentan: la de la acumulación y la de la pérdida del tiempo. Al fin y al cabo, es muy posible que en la fatiga de los programas perviva la pulsión por borrar de una vez y para siempre, aquello que solo el olvido puede recuperar. Una vez cargadas en el dispositivo, las fotos de Belkys Scolamieri, Federico Winer Santiago Alvarez Pablo Rosa Hernan Ulm Christian Kessel y Santiago Lofeudo, serán borradas por el sistema SAAD (diseñado por María Barros) de un modo aleatorio y variable no dejando tras de sí ningún tipo de registro.
SANTIAGO ALVAREZ – Universidad Nacional de Salta (Argentina)
PEDRO DRUMOND – Universidade Federal Fluminense
O ensino audiovisual sempre foi ligado à maneira tradicional de filme dos cursos acadêmicos ou à análise da perspectiva semiótica, deixando de lado a criação de vídeo. O vídeo está desenvolvendo seu próprio caminho, forjando uma teoria própria e uma estética independente. Expressões como vídeo-arte, ensaio de vídeo ou vídeoclipe provam isso. A partir do projeto "Interrupções do visível" investigamos maneiras diferentes de interromper a imagem videográfica para a criação de ensaios de vídeo e curtas-metragens que não só propõem uma reflexão sobre mediações contemporâneas, mas que são em si mesmas uma experiência naquelas mediações. Com isso, este workshop tem por objetivo: gerar um espaço de reflexão sobre o consumo contemporâneo de produtos audiovisuais e suas mediações; ensinar aos participantes técnicas de gravação e manipulação digital de imagens de vídeo; e criar com os participantes um breve ensaio de vídeo.
Azuaga realiza esta singular obra con la audacia típica de quienes se inscriben en el colectivo "Espécimen nuevo" en Madrid.
La escultura consiste en una vara de hierro de 80 metros de longitud que está enterrada casi en su totalidad. Solamente 24 centímetros están sobre la superficie, un tramo visible, torcido, que apunta hacia la estación Moncloa del Metro.
No es casual este gesto. Fue en esa estación donde en 1987 hubo un atentado terrorista que dejó un saldo de 8 víctimas fatales.
Tres centímetros para cada uno
"...El estertor debajo de la tierra nos recuerda la crueldad del mundo contemporáneo. Ya no nos es dado ignorar. Hemos sido arrojados al abismo de la no palabra y ahí es donde Sebastián Azuaga, con su poesía hecha vara de hierro, nos ofrece una esperanza para nombrar..." (fragmentos del texto leído en la inauguración, rescatado de internet)
"8 gritos" puede verse en la segunda entrada al Parque del Oeste, sobre la Avenida Valladolid en el barrio Moncloa de Madrid.
Serie Fotográfica" Interpretaciones fotográficas de algunos colores de la historia de la pintura occidental"
Fotos y Textos de Hernán Ulm
No hay mirada que no sea una interpretación. Creer que aquello que vemos es aquello "que es", supone una ingenuidad que ya no puede sostenerse. En esta serie intento mostrar las mediaciones que afectan a lo que vemos y al modo de darle sentido. Ningún ojo es inocente. Mucho menos el ojo de la cámara. Los aparatos contemporáneos de producción de imágenes hacen evidente que, lejos de cualquier ilusión, lo que se nos da a ver es una interpretación tecnológica de lo visible.
"Azul Gris"
"Azul Miró"
"Blanco Kupka"
Los pintores interpretan los colores del mundo según un aparato visual específico (condicionado por un agencimiento social que los produce). Del mismo modo, la máquina de fotos interpreta esos colores. No para restituirlos en su verdad, sino para expresarlos según los matices que le son propios. Es absurdo pensar que estos colores no son fieles a los cuadros que muestran. Sería como decir que el verde Kandinsky no es fiel al paisaje que el cuadro crea. Por otro lado, si nos acercamos lo suficiente a un cuadro vemos que, al fin de al cabo, no es más que un poco de pintura. Del mismo modo que si nos acercamos lo suficiente a una imagen del ordenador, descubrimos que no es más que una dispersión de pixeles.
“Las cámaras definen la realidad en dos
formas esenciales para los propósitos de una sociedad industrial avanzada: como
espectáculo (para las masas) y como objeto de vigilancia y registro (para los
dominadores)” John Berger en About Looking (1980)
“Imágenes de seguridad” surge de la
apropiación de material fílmico generado por cámaras de seguridad. El
dispositivo poético a partir de esta apropiación radica en la búsqueda de
imágenes que se crean (¿brotan?) en las fronteras de lo visible, abusando de la
ampliación (como Thomas en Blow Up) para llegar a ver cosas que probablemente
el ojo desnudo no sería capaz de captar. Los objetos y los sujetos se
desintegran y desaparecen tal cual son percibidos.
Mutan.
Hay un momento en que asimos la realidad,
pero ese momento pasa, y se vuelve necesario cuestionar la veracidad de la
imagen.
Intentamos hacer visible lo que
generalmente permanece oculto. Las imágenes generadas por las cámaras de
seguridad instaladas en la ciudad de Salta no tienen entre sus espectadores al
público común. Estas cámaras generan imágenes de vigilancia destinadas al
control y a lo sumo son vistas por sus operadores y especialistas, en todos los
casos, funcionarios del estado. ¿Alguien mira estas imágenes?, ¿existe el
espectador?
A pesar de esto, existen imágenes “conocidas”
de las cámaras de seguridad. Estas imágenes se transforman en clichés, existe
una idea dada de cómo debería ser una imagen de control. Maquinas que filman
sin intervención humana. Pero el cliché es lo que conquista a esta imagen
deshumanizada, infalible y entonces se vuelve central desarmarla.
El ojo mecánico tiene percepciones que a
nosotros se nos escapan, imágenes que dan cuenta del paso del tiempo, un
devenir que nadie miraría. La imagen deshumanizada conoce algo pero tal vez de
forma no reflexionante, incapaz de autopensarse –y por lo tanto, y de alguna
forma, inconsciente.
Finalmente la imagen de las cámaras de
seguridad no son vistas por nadie. Por lo tanto en esas escenas nada es lo que
pasa. Nada sucede. El uso del zoom digital revela imágenes que son puro ruido
electrónico, imágenes que se sitúan en el umbral de lo visible, la frontera
entre lo que la cámara registra y lo que la máquina inventa.
“La mayor parte de las funciones
históricamente importantes del ojo humano están siendo suplantadas por
prácticas en las que las imágenes visuales ya no remiten en absoluto a la
posición del observador en un mundo «real», percibido ópticamente”. (Crary
2008:16)
Texto: Santiago Alvarez
El videoensayo "Imágenes de
seguridad" ha sido expuesto el Segundo Coloquio de Arte Contemporáneo en
Abril de 2014, en Salta, en la muestra del proyecto "Interrupciones de lo
visible" en el mes de Mayo en MAC de Salta, En la exposición
"Interrupciones de lo Visible" en la fotogalería dela UNC en Córdoba,
Agosto de 2015
“Contrariamente al modo tradicional de interrogar las sombras, la serie
fotográfica de Juan Pardo, invita a preguntarnos por el lugar al que éstas se
dirigen antes que por aquel de dónde provienen. Inspirado en el libro homónimo
de Pascal Quignard y en la obra musical barroca de François Couperin, el
proyecto de Pardo muestra que el referente fotográfico no está en el pasado
sino que se lanza al vértigo del futuro porvenir. La errancia de estas sombras,
como él lo ha declarado, cuestiona una ontología del tiempo que debe su éxito
al privilegio de las cosas sobre el movimiento del mundo. En esa errancia,
nosotros, espectadores, formamos parte del movimiento de la luz en que las
sombras tienen su lugar"
De las profundidades del
mar, la luz emerge como símbolo inexorable de la vida. En la luminiscencia
marina de sus medusas, Luspir conjuga esa encrucijada por el que el ritmo vital
se renueva como juego de brillos y colores. La vida no es sino esa fluencia que
no se deja medir, esa luz que no se deja atrapar (rhythmos, en griego era
justamente eso: aquello que fluye, lo que va hacia adelante). Las medusas se
presentan así como emblema de ese rítmico movimiento que no se deja medir,
desviándose de las reglas de todo compás. Así surge la vida: en la fuerza sin
medida de la luz. En la fuerza sin medida del mar. Desviando lo cotidiano hacia
aquello que lo construye, desviando la mirada hacia aquello que anula sus
medidas.
Hay
en el trabajo fotográfico de Hernan Ulm, una provocación, un recurso al vacío
que obliga a rasgar los bordes del lenguaje convierténdonos en hacedores
simultáneos de mundos y de imposibles.
Es,
quizá, ese azul lleno de ráfagas. Esa
continuidad undosa, henchida al punto de la explosión. Pues Barcelona,
Fortaleza, Buenos Aires, Santiago de Chile, Cachi, San Pablo o Neuquém están
allí y truecan sus determinaciones en avalanchas de sentido y anomia en
continuidad carnal con todo lo existente, con la rizomancia, con el duror
que nos hace transcurrir, en el tiempo y ancla en cada subjetividad
desencarnada los goznes y las jarcias de lo que ya no es.
O,
tal vez, se trate de la mirada que se anula en sí misma y que rueda de su
centro imposible, hasta el trasunto en donde anidan las pasiones y el toc-toc de cada día se hace inembargable.
Y cada imagen, contra-inducida hasta el vórtice de lo sublime, se impone en
duración y término ante nuestros ojos.